Cuentan las leyendas de los hombres que fue muerto durante una batalla el Señor de la Guerra Psyan. Una maza hendió su cráneo con tal violencia que sus sesos se esparcieron por todo el orbe. Las criaturas que lo poblaban se alimentaron de aquella sustancia divina y cambiaron. Junto con sus inteligencias nacieron los Grandes Pueblos: de los simios los hombres; de los peces, los tritones. De los caballos, dicen, nacimos nosotros. Los hombres dicen muchas necedades, es cierto, pero en ellas suele esconderse alguna verdad interesante.
Cuando el mundo real se ve amenazado por un mundo fantástico, olvida toda regla que conocieras. Cuando los muertos son la esperanza para que los vivos sobrevivan, tu mundo habrá cambiado. Ahora, todo es posible.
Cierre de esta novela de espada y brujería. Espero que os haya gustado. Muchas gracias a todos los que habéis ido haciendo sugerencia a lo largo de todos sus números y a aquéllos que os animéis a poner vuestras conclusiones al cierre. Toda opinión será bienvenida
Duodécimo y último capítulo -a falta del epílogo- de esta novela de espada y brujería. Los comentarios y las críticas seguirán siendo bienvenidos, especialmente los globales en la siguiente y última entrega. Gracias a todos
Shyn, un ladrón de la Hermandad de Reshkinar, es encarcelado por la guardia de una ciudad tras robar en la casa de un noble. El azar le deparará durante su huida un desafortunado encuentro con las legendarias Tierras Baldías.